Nunca he comprendido la necesidad que tenemos de poner términos de moda, llenarlos de contenido, luego vaciarlos y, por último, cambiarlos por otros términos a los que les damos el significado que más se acomode a los intereses del momento.
Hoy por hoy, por ejemplo, puede decirse que la creatividad es un término de moda, se usa indiscriminadamente y probablemente ya más de uno esté pensando en crear una palabra para que, actuando desde la sinonimia, nos envíe tan hermoso término a las cavernas del olvido.
No lo permitamos, ya que si bien en este momento podamos conocer muchas definiciones de lo que es la creatividad, hemos de saber que antes mismo de existir la palabra, la creatividad ha sido ?y sigue siendo, felizmente? inherente a nuestra esencia de seres humanos.
Si observamos la historia de la humanidad, veremos que esta ha estado continuamente generando ideas, inventando métodos, u objetos para poder realizar tareas de infinidad de maneras y con diversidad de propósitos. Todo ello para alcanzar sus objetivos de cumplirlos rápidamente y de forma eficiente, fácil y si es posible barata. Todo ello nos ha llevado a innovar desde siempre.
Creatividad es la capacidad de encontrar, imaginar y definir lo nuevo.
El conocido publicista Lluis Bassat nos dice que “la creatividad empresarial es la que hace girar la rueda de la economía y cada limitación a la creatividad lo único que consigue es poner un palo en esa rueda“.
Esta afirmación nos lleva a la reflexión de que si no le soltamos las riendas a nuestra creatividad y nos concentramos más bien en nuestras limitaciones, lo que hacemos es ponernos zancadillas.
¿Qué es ser creativo? en las culturas hindúes, confucionistas, taoístas y budistas, la creación, es un tipo de descubrimiento. En estas culturas animan y enseñan al practicante a hacerse preguntas, a investigar y experimentar de manera práctica, porque la creatividad ?querámoslo o no? es hija del cuestionamiento, aunque en nuestras desarrolladas sociedades no lo creamos y pensemos que la creatividad es un don de algunos elegidos solamente o bien algo que, necesariamente, hemos de buscar fuera de nosotros, sin pensar que a través de nuestros pensamientos cada día estamos creando no solamente nuestro día sino a través de él, nuestra vida, nuestras empresas…
Reflexionemos un momento y tratando de hacer memoria recordemos: ¿no os ha pasado que cuando menos dinero habéis tenido, es cuando más creativos habéis sido? ¿Nunca os habéis preguntado el porqué? ¿No será, acaso, que cuando, por las razones que fuere, salimos de nuestra zona de comodidad comenzamos a movilizar nuestra creatividad?
Sin embargo cuando tenemos dinero si nos sentimos cómodos y nos dedicamos a gastarlo de forma indiscriminada, nuestra creatividad desaparece como por arte de magia.
Extrapolemos esto a aquellas situaciones en las que nos sentimos acorralados y observaremos que, finalmente, nuestra creatividad es la que nos muestra la puerta de salida.
Y es que somos creadores, aunque esto no signifique que necesitemos llegar a los extremos para hacer uso de nuestra creatividad, aunque podemos hacer uso de ella todos los días de nuestra vida si así lo deseamos.
Los cuatro grandes sentidos de la creatividad son:
* La capacidad inventiva de cosas nuevas o ingenio
* La capacidad de encontrar soluciones originales
* La voluntad de modificar o transformar el mundo
* La intención de descubrirnos permanentemente
La creatividad es aplicable en todos los campos, tanto en el mundo empresarial como en el de los negocios, y también, casi con mayor razón, cuando se trata de encontrar soluciones a los problemas de nuestros países, de nuestro planeta y, me atrevería a decir, de nuestro espacio sideral, donde el ser humano tendrá que seguirla aplicando para ver cómo soluciona los problemas generados por la chatarra espacial.
Aplicar nuestra creatividad nos lleva a descubrirnos y a descubrir nuevos horizontes desde una visión ilimitada, que nos hace abrirnos a las infinitas posibilidades que tenemos delante de nosotros, aunque no las veamos.
Una de las estrategias más importantes para desarrollar nuestra creatividad se halla en nuestro cerebro y se manifiesta a través de nuestros pensamientos. Si observamos lo que pensamos podemos saber cómo es nuestra vida.
Recientes estudios sobre el cerebro nos llevan a concluir que lo que los científicos pensaron durante muchos años sobre que el cerebro tenía una estructura inmutable, cosa que significaba que era imposible cambiarlo y que el sistema de reacciones e inclinaciones que habíamos heredado de de padres a hijos configuraban nuestros destinos. Estos estudios son reveladores de nuevas y sorprendentes informaciones.
Actualmente los científicos, después de años de investigación, reconocen que el cerebro posee una elasticidad, una capacidad de desconectar antiguas rutas de pensamiento y de crear nuevas rutas a cualquier edad y en cualquier momento.
De esto se deduce como cierto que somos un portento de flexibilidad, de adaptabilidad y de neuroplasticidad, lo que nos permite rediseñar nuestras conexiones neuronales y generar el tipo de comportamiento que deseamos.
Nuestros pensamientos importan más de lo que imaginamos, nuestros pensamientos se convierten en materia. Por lo que cuando nos pregunten que en qué pensamos, más nos vale respondernos con la mayor claridad posible, porque nuestros pensamientos se estarán convirtiendo en aquello en lo que pensamos.
El pensamiento es creativo y la energía sigue al pensamiento. Lo que nos revela que podemos reinventarnos a nosotros mismos y ser aquello que soñamos.
Una de las claves primordiales para conseguirlo reside en nuestros pensamientos o, mejor dicho, en nuestra forma de pensar, que no es otra cosa que la forma como vemos y percibimos el mundo que nos rodea.
Si podemos reinventarnos a nosotros mismos, qué duda cabe de que podemos hacerlo también con nuestras empresas, y ésta es la tarea que nos está esperando en este siglo XXI.
Las estructuras han quedado antiguas y hemos de abrirnos a lo nuevo, para ello lo más importante es que aprendamos a mirar y descubramos lo nuevo, que no es otra cosa que crear un mundo nuevo desaprendiendo lo aprendido y desprendiéndonos de lo antiguo para dejar espacio y aprender de lo nuevo.
Esta tarea se nos hace muy difícil porque estamos demasiado acostumbrados a movernos en nuestra zona de comodidad y, además, que al sentirnos tan bien no deseamos salir de ahí.
Desde que el mundo es mundo los seres humanos han estado en permanente evolución, lo mismo que la naturaleza y el universo que nos rodea. Esta rueda es imparable y, querámoslo o no, estamos movidos por la fuerza de la transformación de las cosas.
“Nada se crea ni se destruye solamente se transforma” y en esa transformación hay siempre nuevas cosas que van apareciendo y que son fruto de la creación de un mundo nuevo y en evolución permanente, como puede ser el caso de crear empresas más innovadoras, flexibles, que sepan reinventarse y adaptarse, a través de su creatividad, al siglo en el que nos encontramos.
Cuando niños muchos hemos experimentado esa fuerza creadora en nosotros, a través de nuestra capacidad de adaptarnos a cualquier situación creando incluso nuestros propios juegos con nuestro grupo de amigos.
El trabajo más arduo consiste en recuperar esa esencia creativa y aplicarla en nuestra vida, en el trabajo, en la familia, en los negocios o doquiera que estemos.
“Creatividad es el encuentro de lo intensamente consciente del ser humano con su mundo.” R. May
En el mundo empresarial de este nuevo siglo una de las mejores estrategias es la gestión de la creatividad y su desarrollo interno y si tanto los líderes como las personas que forman parte de los equipos humanos aportan su creatividad, lo que conseguirán será hacer empresas más conscientes.
Nuestra responsabilidad empresarial es diseñar el momento presente para así comenzar a preparar el futuro mediante nuestro acto creativo aquí y ahora.
Se sabe que el 80% de los productos que se venden hoy, no existían hace diez años y esto es lo que está pasando actualmente. Hay muchas cosas nuevas que están apareciendo e incluso me atrevería a decir que hasta las costumbres de las personas y sus creencias están cambiando gracias a la información.
Al tener más acceso a ella estamos despertando a nuevas posibilidades y en expansión lo que hace que necesitemos recurrir a nuestra creatividad para participar en esta danza. Por ello necesitamos imaginación creativa, que nos ayude a prever las consecuencias de la acción y a generar nuevas alternativas a tener en cuenta.
Para que nuestra empresa sea creativa e innovadora hemos de preocuparnos de que nuestros líderes y equipos humanos desarrollen esta creatividad, mediante talleres organizados por personas que se dedican a ello, por vocación y formación.
Esta es la mejor inversión que podemos hacer porque es la inversión que nos devuelve con creces lo que invertimos.
Esta afirmación no es gratuita: esta certeza se apoya en lo que ya es una experiencia amplia en talleres y seminarios en empresas de todo tipo, desde muy pequeñas a grandes internacionales, lo cual es un aval para decir que una empresa creativa es imbatible.
Me gustaría terminar este artículo citando a Karl Weick: “Nadie es libre de hacer lo que no puede imaginar”.
Carmen Yates
www.larueda.es
www.laempresasabia.com
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